ENTREVISTA A CARLOS MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ. CEO y fundador de IMF Business School y del Centro Universitario Cela Open Institute.

 

¿Es suficiente la formación de técnico en prevención de riesgos laborales que viene recogida en el art. 37 del real decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el reglamento de los servicios de prevención?

No. El Real Decreto es del año 1997 (han pasado casi 20 años desde la promulgación de este real decreto), y, sin duda, las necesidades de la sociedad en cuanto a la seguridad laboral y prevención han cambiado, han evolucionado. Antes, lo que se quería era tener un perfil técnico importante, pero en lo que se refiere a lo que podemos llamar competencias suaves (comunicación, habilidades directivas, etc.), ni se las mencionaba. Si no recuerdo mal, el programa que se creó originariamente de seiscientas horas, si sumamos el resto de especialidades nos vamos a 1.150 horas, solamente recoge 30 horas relacionados con la formación, con habilidades de negociación, etc. La labor del técnico de prevención es una labor de liderazgo, negociación, credibilidad, entre otras, y todo eso no se consigue con 30 horas en un programa tan extenso. Debería modificarse y desarrollar considerablemente lo que hemos denominado competencias.

 

¿Cuál o cuáles son las diferencias entre el master de prevención impartido por una universidad y el master de prevención de una escuela de negocios ?

Ahora mismo las escuelas de negocio no deberían impartir los masters de prevención, porque después del año dos mil diez, exactamente en 2009, se puso en marcha la Disposición Adicional Tercera del Real decreto 39/97 del Reglamento de los Servicios de Prevención mediante el cual las competencias en materia de formación superior en prevención pasaron de Trabajo a Educación. ¿Qué quiere decir eso? Que después de esa reforma, toda la educación superior queda reservada al ámbito universitario. Eso no quiere decir que una escuela de negocios no pueda impartir educación y prevención de riesgos laborales, pero no para técnicos superiores en prevención. Es decir, cualquier técnico que quiera ejercer legalmente su profesión tiene que realizar su master en prevención de riesgos laborales en una universidad o centro universitario legalmente autorizado en este caso por ANECA o por el Ministerio de Educación.

El programa de los master en prevención están encaminados a que los alumnos identifiquen y evaluen los riesgos y daños, formulen planes preventivos y otras habilidades en esta línea, ¿estos conocimientos son suficientes para llegar a ser un buen gestor de seguridad y salud en la empresa?

El Real Decreto tiene como foco labores relacionadas con la ergonomía, seguridad e higiene industrial, y, adicionalmente, introduce técnicas afines relacionadas con calidad, medio ambiente y seguridad vial, importantes para evitar que los accidentes de trabajo, que es nuestro fin último, pero no nos enseña a cambiar comportamientos; es decir, al técnico lo que se le pide es que aprenda la legislación, la aplique y vigile su cumplimiento. Esa es la labor inicial reflejada en la Ley y el Reglamento de los Servicios de Prevención. Con los años, la siniestralidad ha bajado desde que entró en vigor la Ley de Riesgos Laborales. Es verdad que la siniestralidad va ligada a los ciclos económicos, cuanta más actividad económica hay, más accidentes. Ahora estoy haciendo la tesis doctoral sobre el impacto en el mercado que ha tenido la salida de los técnicos de prevención en la siniestralidad, y es verdad que ha tenido impacto, pero ha tenido un impacto negativo, está más relacionado con el ciclo económico que con la labor de los técnicos. ¿Y cuál es el principal problema de por qué no hemos bajado más la siniestralidad desde mi punto de vista?, porque no hemos trabajado las competencias adecuadas para que un técnico consiga que el trabajador cambie sus comportamientos. Hasta ahora hemos hecho una prevención muy orientada a evitar la sanción, no a evitar el accidente. Lo que se quería era que si venían los inspectores de trabajo no hubiese la posibilidad de una sanción, pero no había la preocupación de que un trabajador no se lesiónese, sí que la había, pero no se hacía nada eficaz para evitarlo. Si hubiésemos desarrollado ese tipo de competencias en los técnicos, probablemente hubiésemos centrado mejor el tiro a la hora de evitar los accidentes, pero insisto que mediante el cambio de comportamiento de los trabajadores.

 

Cuadro de mando, métricas preventivas, análisis coste beneficios, gestión del cambio, habilidades directivas, comunicación y marketing interno, storytelling, análisis predictivo, redes sociales, big data, coaching, nugde, son conocimientos, entre otros, necesarios en prl ¿estos conocimientos se adquieren en los master de prevención?

No está previsto en el Real Decreto que ese tipo de cosas se enseñen. Es más, nosotros hemos intentado introducir estas áreas de conocimiento dentro del master de prevención, pero en este caso, ANECA, que es quien autoriza estos programas en la universidad, no lo considera oportuno porque no viene recogido en la normativa de referencia; es decir, al final es la pescadilla que se muerde la cola. Quieres poner algo en marcha pero no se puede porque el Ministerio de Educación no lo permite porque la normativa del Ministerio de Trabajo no lo contempla. Entonces hay que limitarse a impartir el programa que viene especificado en el Real Decreto, puedes hacer pequeñas variaciones, pero no puedes hacer variaciones sustanciales para que realmente un técnico pueda adquirir esas conocimientos necesarios. ¿Y qué que pasa? Que cada vez es más importante que estas competencias estén el acervo profesional del técnico de prevención. Internet es un medio de comunicación muy importante. Hay intranet, podemos hacer juegos de gamificación, tenemos muchas oportunidades de comunicar y transmitir una prevención de acuerdo a los tiempos actuales. Entonces, ¿qué pasa que al final?, que los técnicos que tienen iniciativa e inquietud se reciclan y trabajan estos temas, bien por formación continua o de reciclaje o, en la mayoría de los casos, simplemente por su inquietud personal.

 

El desempeño de un responsable de prevención es de alta responsabilidad: relaciones con la alta dirección, políticas de formación, comunicación, liderazgo, por citar solo algunas, ¿se ven reflejadas estas responsabilidades en el organigrama de las empresas?

Me gustaría decir que sí, pero tengo que decir otra vez no. Hemos evolucionado, se ha mejorado mucho, pero los departamentos de prevención siempre han sido unidades staff que en la mayoría de los casos solamente se les escuchaba cuando había un accidente o venía una inspección trabajo. No se le prestaba el apoyo que necesitaban, no se era consciente de la importancia que tenían dentro de la organización. En general, como la normativa lo exigía, se creaba en la organización o se contrataba un servicio de prevención ajeno. En las grandes empresas ha habido una evolución importante, sobre todo en los últimos años en los que los departamentos de prevención dejaban de ser una unidad que colgaba de RRHH o de la dirección de calidad; poco a poco se les ha ido dando mayor relevancia e importancia, hasta el punto de que en muchas empresas exista una vinculación directa con la dirección general. Además en muchas empresas, desgraciadamente la letra con sangre entra, muchos directivos tienen su bonus relacionados con la siniestralidad de sus departamentos. Esas cosas, aunque no sea la vía más adecuada, son efectivas, y en muchas empresas ya se han adoptado. Otra cosa son las pequeñas y medianas empresas. En la mayoría de las ocasiones se tiene subcontratado un servicio de prevención ajeno, un servicio que nos ofrece una tercera empresa. Aquí hay de todo, hay empresarios que sí los tienen en cuenta, y hay otros otros que piensan que han contratado un seguro de responsabilidad civil, para entendernos, y que la prevención no va con ellos. Poco a poco va evolucionando, los medios de comunicación están haciendo una labor importante, ha habido campañas muy importantes en televisión y en prensa, es una pena que todo eso con la crisis se haya cortado, pero realmente necesitamos seguir con esa labor de concienciación, de publicidad y de comunicación, que haga que esos pequeños y medianos empresarios interiorice la importancia que tiene la prevención y lo rentable que es para una empresa que los trabajadores trabajen en un entorno saludable, qué estén motivados y que realmente y que estén identificados con el proyecto de su empresa, y eso se consigue mediante unas condiciones de trabajo saludables.

A propósito de la creciente criminalización de la actividad de los técnicos de prevención, ¿son los alumnos conscientes de que es un puesto con fuertes responsabilidades penales?

Me parece que no. Aquellos que vienen de un entorno jurídico o empresarial, es decir, todos los que en su formación de origen proceden del mundo del Derecho o de la Administración de Empresas, puede ser que sean más conscientes de la responsabilidad que tienen una vez que estén en su puesto de trabajo. Ingenieros, arquitectos, los que viene de humanidades, no creo que lo tengan tan claro. La responsabilidades de un técnico es elevada. Cuando firmamos una evaluación de riesgos, estamos haciendo una especie de auditoría en la que damos fe de que eso son los riesgos que tiene un puesto de trabajo. Nos podemos dejar riesgos sin evaluar, nos podemos equivocar con las medidas preventivas que se describen para un puesto de trabajo o que no sean eficaces, y desde luego, si hay un accidente, podemos tener un problema. Sí como técnicos hemos dado la información necesaria a la empresa y al superior jerárquico y no se ha hecho nada, pasamos a un segundo plano, pero sí que tenemos una responsabilidad importante. Hemos visto que hay técnicos de prevención con juicios penales, con penas importantes por accidentes u omisión, por cualquiera de las dos cosas. Ha habido muchos años, ahora quizá la intensidad es menor, donde se ha judicializado de forma importante la prevención de riesgos laborales. Cada vez que ha habido un accidente, el abogado del trabajador intentaba llevarse por delante a todos los estamentos posibles de la empresa, incluso a los delegados de prevención, que son los representantes de los trabajadores en el área de prevención. Ha habido una excesiva judicialización.

 

El r.d. 39/97, determina que el empresario que asuma la prevención debe contar con una formación según los riesgos de la actividad de su empresa, ¿está claro a qué nivel se refiere de la formación del empresario?

Sí y no. No se dice qué nivel formativo debe tener el empresario para ejercer esas actividades. Lo que sí sabemos es que actualmente hay tres niveles de formación: uno, que es la formación de nivel básico; otra, que es la formación profesional relacionada con la prevención de riesgos laborales, y un tercero que es el técnico superior de prevención universitario. De qué depende que un empresario tenga una formación u otra dependerá de las funciones que quiera desarrollar dentro de su empresa. Es decir, están claramente desarrolladas en el artículo 35, 36 y 37 del Reglamento de los Servicios de Prevención las actividades que se pueden desarrollar con el nivel de formación que se tenga. Que se quiere desarrollar una actividad muy elemental, muy básica, de coordinación con su servicio de prevención, un nivel básico es suficiente. Que se quiere asumir la totalidad de la prevención, haciendo las evaluaciones de riesgos, firmándolas, ocupándose de las medidas preventivas y realizar todo el trabajo de prevención dentro de su empresa, el nivel es el que corresponde al técnico superior tal y como se establecen en el Reglamento de los Servicios de Prevención. Para concluir, sabemos que cuanto menos sea la formación que tiene el empresario en prevención más tendrá que subcontratar con un servicio de prevención ajeno para cubrir sus carencias. Entonces la respuesta es, depende de la actividad que quiera desarrollar exactamente el empresario dentro de su empresa. Cuanto más actividad quiera desarrollar, mayor tendrá que ser su nivel de formación.

 

¿Puede asegurarse que en la formación superior de prl los resultados del e-learning son tan satisfactorios como los de la enseñanza presencial?

En un 95% sí. Hay una parte que no se pueda hacer online y para eso todas las universidades y centros universitarios, al menos los que yo conozco, tienen talleres presenciales para cubrir pequeñas partes que no pueden llevarse a cabo mediante el e-learning. Por ejemplo, en los temas de Ingeniería Industrial, donde es necesario manejar un sonómetro o un dosímetro. Es importante familiarizarse con esos aparatos de medición, que probablemente se van a utilizar en un futuro en el trabajo diario. Entonces son esas pequeñas cosas las que tienen que complementarse con una parte presencial inevitable para cubrir los requisitos académicos.

La metodología e-learnig, ¿va a poner en cuestión el trabajo de los formadores?

No. Lo que sí va a hacer la metodología e-learning es cambiar la forma de enseñar. El formador será siempre necesario, su labor es incuestionable, lo único que se cambia es una interacción directa con el alumno a una interacción virtual. En IMF, por ejemplo, estamos en un momento en el que incluimos la «telepresencialidad» en nuestros programas. ¿Que es eso? Que se estás asistiendo a clase en tiempo real, el alumno está en casa o donde sea y está viendo al profesor en pantalla. El alumno puede parar al profesor cuando quiera, puede preguntar lo que quiera, el resto de alumnos que están conectados están escuchando lo que su compañero pregunta viendo su cara a la vez que ven la del profesor. Es decir, que ya la tecnología tiene avances suficientes para permitir en un entorno virtual una experiencia igual a la que tendrías en un aula real. Lo único que falta es tocar piel, pero el resto de la metodología y sistemática de clase es exactamente igual la que se hace por Internet que la que se hace de forma presencial, porque hay debates, se interrumpe al profesor, el profesor escriben la pizarra, los alumnos pueden interactuar entre ellos y todo eso lo permiten herramientas tecnológicas que están especialmente diseñadas para eso.

 

¿Cómo definiría la actual situación de la prevención en españa?

Ha evolucionado mucho, y, de hecho, ha mejorado mucho en estos 20 años. La prevención era una absoluta desconocida, nadie le prestaba atención, como mucho había algunos ingenieros, algunos médicos, cuya deducción tenía como fin la reducción de accidentes. Ahora hemos vivido boom en los últimos quince años, en los que han salido muchos profesionales al mercado que han hecho que la cultura preventiva empiece a ser una realidad. Ya no tanto por las campañas, como decíamos antes del Ministerio, o por la labor de las mutuas, sino por una labor boca a boca. Todos esos técnicos que han salido a la calle, que han sido muchos, nosotros en la escuela de negocios antes, y en el centro universitario después, hemos formado a más de 5.000 técnicos en prevención, esos técnicos tienen familias, trabajan en empresas, les preguntan a qué se dedican, su familia sabe que está haciendo un master en prevención, y creo que eso ha sido el motor de que se conozca socialmente lo que es la prevención crear esa cultura preventiva. Eso hace 20 años no pasaba, y al final todo eso va creando semilla y según mi punto de vista quedan otros 15 años para que todo este trabajo que sea ido haciendo durante estos años se asiente, y la reducción y la cultura preventiva sea una realidad en la sociedad española. Todas las grandes empresas tienen en general uno sistemas de prevención muy avanzados acordes con los tiempos, ahora lo que falta es hacer ese trabajo de pico y pala en las pequeñas y medianas empresas que es en donde realmente está el foco de la siniestralidad, y en donde hay hacer un esfuerzo importante.

 

En enero de 1996, hace 21 años, entró en vigor la ley de prevención de riesgos laborales aprobada en noviembre de 1995, seguramente tanto la citada ley como la normativa que la desarrolla no han cubierto todas las expectativas, ¿quedan asignaturas pendientes en el sentido de que no se han abordado legislativamente?

En principio tenemos una legislación en prevención muy amplia, muy potente y bien desarrollada que desde luego cubre todos los aspectos incluso sobrelegislada en determinadas ocasiones. ¿Cuál es el problema que tenemos? Que desde la aprobación de la mayoría de la legislación, tanto la Ley, el Reglamento como los posteriores Reales Decretos qué desarrollan la Ley de Prevención, ha pasado una media de 15 años. Las formas de trabajar han cambiado, han evolucionado, las relaciones laborales han cambiado, el tipo de trabajo que se realiza ha cambiado y lo que va a cambiar a futuro, el teletrabajo es una realidad, va creciendo cada año, en las nuevas relaciones laborales que estamos teniendo pasamos de vender tiempo a vender trabajo. ¿A qué me refiero? Hay mas autónomos, cada vez hay más gente que cambia de empresa, lo que no pasaba hace 20 años, y todo esta evolución del mercado laboral, la prevención no la está observando. Por ejemplo, los técnicos de prevención cuando alguien hace teletrabajo en su casa, no saben las características ergonómicas de su silla y mesa, si la iluminación es adecuada, etc. El legislador va a tener que adaptar esas nuevas formas de trabajo de los tiempos actuales a la legislación en prevención. Actualmente no se recoge nada de esto.

 

¿Cuáles considera que son los principales avances que se han conseguido en nuestro país en prevención de riesgos laborales?

Para mí el principal avance es que se habla de prevención de riesgos laborales. Como decía anteriormente, los medios de comunicación se hacen eco de si sube la siniestralidad o baja la siniestralidad. Cada vez que hay un accidente de trabajo, desgraciadamente se vuelca una cantidad de información sobre ese accidente, se puedes ver artículos sobre prevención en la prensa, si hay un accidente en una pirotecnia todo el mundo empieza a interesarse sobre la siniestralidad en general, y no solamente sobre el suceso de la pirotécnica, lo mismo en la construcción cada vez que hay un accidente importante. El único problema es que solamente nos preocupamos cuando pasa algo. Ha pasado de ser una disciplina en el más absoluto oscurantismo a ser algo abierto de lo que se debate en organizaciones empresariales, sindicatos, fiscales…, todas las fuerzas sociales están luchando porque esto sea una realidad. El Gobierno dentro de sus posibilidades, y desgraciadamente con menos recursos de los que había hace 10 años, también intenta seguir poniendo su grano de arena en este sentido. Se ha avanzado mucho pero todavía queda mucho.

 

Según su punto de vista, ¿qué es lo que no ha funcionado en la aplicación de la ley y la normativa que la ha desarrollado?

Lo que es manifiestamente mejorable Durante todos estos años se ha hecho una prevención para evitar la sanción, no para evitar el accidente. Es decir, se ha hecho una prevención de papel, una prevención para que cuando fuese el inspector estuviera todo en regla Y eso ha hecho que no tengamos sanciones, pero también que la siniestralidad no baje a los niveles adecuados y deseables para un país como España, que todos sabemos que andamos a la cola de siniestralidad en la Unión Europea. Hemos fallado en el cambio de los comportamientos de los trabajadores, hemos hecho una legislación muy centrada en los aspectos técnicos, que la máquina estuviese hiperprotegida, que tuviésemos un procedimiento perfectamente definido, pero no hemos trabajado para ese señor que está frente a la máquina o que está en un puesto de trabajo de riesgo, para que realmente él sea consciente de la importancia que todo esto tiene. ¿Por qué? Porque si un trabajador está trabajando con una radial, no lleva gafas de protección y le salta una viruta al ojo, quién va a sufrir es el trabajador y quien se daña el ojo es el trabajador, no el empresario. Siempre defiendo que el principal beneficiario y el que más se tendría que ocuparse todo esto es el trabajador, por supuesto con el apoyo del empresario, quien tiene que dar todos los medios a su alcance para que el puesto de trabajo sea seguro, pero pienso que en muchas ocasiones los trabajadores, por esa falta de cultura preventiva, por esa falta de formación continua realmente efectiva para el cambio de los comportamientos, no ha sido consciente o no ha exigido o no ha puesto de su parte lo suficiente, para que realmente esos cambios y esa mejora de la siniestralidad sea una realidad.

 

Si pudiera, ¿qué cambiaría de la normativa vigente?

La simplificaría, la haría más directa y aplicable, mucho más concisa y concreta y no tan vaga como es en muchas ocasiones. Tener una normativa con conceptos tan vagos, da muchos problemas de interpretación, y eso hace que sea muy complicado llegar a consensos para aplicar la normativa de una determinada manera. Los tiempos actuales requieren un reciclaje urgente de la normativa, como decíamos anteriormente, para adaptarse a las nuevas necesidades y a los nuevos riesgos que están generando las nuevas formas de trabajar.

 

¿Cómo se imagina el sector de la prevención dentro de diez años?

Primero espero que sea una profesión mucho más dignificada de lo que es ahora, eso es lo más importante. Ahora mismo, e insisto en dejar claro que hemos evolucionado, es una profesión con poco reconocimiento social y empresarial en general. Esa será una de las cosas para que realmente esto mejore y nos podamos poner al nivel de otros países con un nivel de desarrollo similar al de España. Dentro de 10 años lo que espero son servicios de prevención ajenos, mucho más profesionalizados de lo que son ahora, mucho más solventes técnicamente, donde los precios de mercado propicien un servicio más adecuado qué el que se está haciendo actualmente, porque uno de los problemas que tenemos es que los precios del mercado son muy bajos, los servicios de prevención ajeno van con unos márgenes pequeños. No se puede hacer todo lo que se debería por una falta de recursos materiales por los bajos costes que tienen. Poco a poco, la dignificación de la profesión supondrá también una mayor remuneración de los técnicos, y así poder hacer proyectos mucho más ambiciosos, de mayor envergadura de lo que se está haciendo ahora, porque la mayoría de los cosas que se hacen son trabajos para salir del paso, y no proyectos que tengan una continuidad a futuro a los que las empresas puedan dedicar los recursos materiales suficientes para que eso sea una realidad.