LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN EN LA CULTURA DE PREVENCIÓN. Dolores Rico García. Consultora, Formadora y Auditora PRL

No podemos hablar de cultura de prevención sin hablar antes de cultura de la organización. Como cultura de una organización o cultura de empresa se entiende el «conjunto de valores, tradiciones, creencias, hábitos, normas y actitudes interiorizadas, que dan identidad y destino a una organización para el logro de sus fines económicos y sociales» (Nota Técnica de Prevención del INSHT 745: Nueva cultura de empresa y condiciones de trabajo). He subrayado interiorizadas porque es importante señalar que está en lo más profundo de la organización, en su “corazón”, en su subconsciente, por decirlo de otra forma.

Cuando en PRL hablamos de cultura preventiva hablamos de eso, del conjunto de costumbres, valores, modo de hacer, conocimientos en materia preventiva de una determinada organización.

La propia Ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/95) recogía en su Exposición de Motivos que su articulación no debía descansar únicamente en la ordenación de las obligaciones y responsabilidades de los actores relacionados con el hecho laboral, sino que tiene también el propósito de fomentar una verdadera cultura preventiva mediante la promoción de la mejora de la educación en esta materia en todos los niveles educativos e involucrar a la sociedad en su conjunto. Unos pocos años de andadura de la Ley bastaron para comprobar que el Sistema de Gestión de PRL que articulaba sólo estaba sirviendo para un cumplimiento meramente formal y no para reducir la siniestralidad, mejorar las condiciones de seguridad y salud, integrar la PRL en las empresas y crear y fomentar una verdadera cultura preventiva (véase exposición de motivos de la Ley 54/2003 de reforma del marco normativo de la prevención de riesgos laborales).

Entonces, ¿donde estamos cuando hablamos de cultura preventiva? ¿Qué estamos haciendo para fomentar una verdadera cultura preventiva no solo individual (de cada trabajador), sino de una organización?

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Es obvio que la seguridad técnica (instalaciones, equipos de trabajo) es fundamental en prevención, lo mismo que la normativa, en todo caso necesaria, al igual que los sistemas de gestión, que sin duda contribuyen a la mejora de las condiciones de seguridad y salud y ayudan a la creación de una cultura de prevención. Sin embargo, está claro que por sí solos, estos elementos no son suficientes para crear una cultura preventiva y menos que la hagan sostenible en el tiempo. Para lograr una verdadera cultura preventiva trabajadores y empresa deben CREER en la Seguridad y Salud, deben asumirla como un VALOR. Ahora bien, la cultura de preventiva no se construye sólo con un valor, sino que se compone de elementos que la dan forma y peso.

Elementos más relevantes en la generación de la Cultura Preventiva

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  • Liderazgo basado en valores y el compromiso; El liderazgo basado en el valor de la seguridad y salud exige de un compromiso firme de garantizar la seguridad y salud de los trabajadores, por parte de la dirección de la organización en primer lugar y de todos los miembros de su organización en segundo lugar. Así mismo el compromiso debe ser informado, conocido y compartido con y por todos los miembros de la empresa y ha de ser realmente practicado.
  • Ejercer este tipo de liderazgo y compromiso con la seguridad y salud da cuenta de la importancia que para la organización tiene esta cuestión y ello ha de demostrarse y practicarse en la toma de decisiones, en los recursos puestos a disposición, en la elección de medidas que prioricen la seguridad por encima de otras variables de tipo productivo, económico (Nota: este estilo de liderazgo es completamente incompatible con el liderazgo tolerable al riesgo).

 

  • Poner el foco en las personas no sólo de palabra, sino de hecho.

 

  • Gestión de la prevención basada en la integración y la mejora continua; debe ser una gestión que vaya más allá del cumplimiento legal y formal y verdaderamente integrada en la organización, no sólo en sus actividades sino en todas las personas que integran una organización. El principio de integración y mejora continua debe regir cualquier sistema de gestión empresarial y en particular el de gestión de la seguridad y salud en el trabajo.

 

  • Participación; La participación contribuye al desarrollo de métodos eficaces de PRL y si la participación es desde la fase inicial, contribuye considerablemente a comprender y a aceptar los motivos por los que debe adoptarse una determinada medida preventiva o de protección. La participación favorece el cumplimiento de procedimientos (cumplimos más y mejor cuando hemos participado de la norma aque hay que cumplir), el aprendizaje continuo, el hallazgo de encontrar mejores formas de hacer las cosas, el autocontrol y la

 

  • Formación y competencia; las personas estamos en constante desarrollo personal y profesional. La formación y competencia contribuyen a mejorar nuestras capacidades, aptitudes y actitudes. El lugar de trabajo es el escenario adecuado para el desarrollo de esas capacidades, aptitudes y actitudes y para generar un cambio en el modelo tradicional de seguridad y salud que desemboque en esa verdadera cultura preventiva. En este apartado no sólo es necesario la formación técnica y preventiva, sino el desarrollo de ciertas competencias que contribuirán a crear de la seguridad y salud un VALOR, como por ejemplo la comunicación, liderazgo, empatía, asertividad…

 

  • Comunicación: un elemento casi siempre olvidado o en su caso poco valorado. La comunicación es una potente herramienta para crear, generar y fomentar la cultura preventiva. La comunicación es mucho más que información, y debe tenerse en consideración no sólo los canales de comunicación, sino el estilo, la periodicidad, los medios de interacción entre las diferentes áreas o departamentos de la organización…

Llegados a este punto recordaréis que el título de nuestro artículo se denominaba “La importancia de la comunicación en prevención”. Lo que hemos hecho ha sido introducir el artículo, pues como acabamos de referenciar la Comunicación es uno de los elementos necesarios para crear y fomentar una cultura preventiva y que ésta sea sostenible en el tiempo.

Las personas somos seres sociales que nos comunicamos, en realidad, necesitamos comunicarnos. Desde el momento en que nacemos ya nos comunicamos. Y es precisamente la comunicación, uno de los rasgos que nos diferencia de los animales. En las organizaciones, siendo éstas formadas por personas, la comunicación no puede ser un elemento baladí, debe dársele la importancia que merece y especialmente si queremos que el valor de la PRL, la tan deseada cultura preventiva cale en las personas como el zirimi, esa lluvia fina pero persistente tan particular de Bilbao.

Nos comunicamos con nuestros empleados, nuestros jefes, nuestros clientes, con nuestros proveedores, con la Administración, con la sociedad, e incluso cuando no comunicamos, estamos comunicando algo.

El verbo comunicar tiene entre otras, estas acepciones en el Diccionario de la Real Academia Española:

  • Hacer a una persona partícipe de lo que se tiene.
  • Descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo.
  • Conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito.
  • Transmitir señales mediante un código común al emisor y al receptor.

Consultar con otros un asunto, tomando su parecer.

Ya en estas acepciones podemos percatarnos de la importancia de la comunicación en general y de la importancia de la comunicación en prevención en particular. Porque en PRL, no sólo se trata de transmitir un mensaje, sino de que ese mensaje sea correctamente entendido por las personas de nuestra organización y nuestro entorno y además y lo más difícil, es que ese mensaje sea asumido y compartido. En PRL además de comunicar lo que nos interesa es inspirar y persuadir para que el mensaje que queremos transmitir vaya hacia una dirección, esto es, hacia una cultura de prevención.

Hay que tener presente que el proceso de comunicación es bidireccional, porque de lo contrario sólo se estaría dando información. En este punto, quizás convenga recordar cuáles son los elementos de la comunicación:

  • Emisor: Aquél que transmite el mensaje
  • Receptor: Aquél, individual o colectivamente, que recibe el mensaje.
  • Código: Conjunto o sistema de signos que el emisor utiliza para codificar el mensaje.
  • Canal: Elemento físico por donde el emisor transmite la información. Son los medios técnicos empleados (impresión, mensaje de video, mensaje de voz, correo electrónico…) y se perciben a través de los sentidos del receptor (oído, vista…).
  • Mensaje: La propia información que el emisor transmite.
  • Contexto: Circunstancias temporales, espaciales y socioculturales que rodean el proceso de comunicación y que permiten comprender el mensaje en su justa medida, contextualizarlo.

Por ello, en el proceso de comunicación en PRL hay que estar pendientes de todos estos elementos, ya que de lo contrario el mensaje puede no ser captado, procesado y entendido correctamente. Eliminar los obstáculos en la comunicación y los «ruidos» (obstáculos en la comunicación, interferencias…) es fundamental para una comunicación eficaz.

Cuando hablamos de comunicación, también hablamos de la comunicación no verbal (gestos, entonación, mirada…) y a veces es tan o más importante que la verbal. Imaginaos estas situaciones:

  1. En una reunión, el director de una empresa está hablando sobre los objetivos y metas de las diferentes áreas de la empresa para el año que acaba de empezar y cuando le toca hablar de los objetivos de seguridad y salud parece dubitativo, hablando rápidamente, con entonación neutra, esquivando la mirada del responsable de Prevención….¿Qué les sugiere esa escena?¿Transmite compromiso por la PRL? ¿Transmite y comunica que la PRL es un valor para la dirección y su organización? ¿Les parece que comunica, que es un objetivo importante para la dirección y su organización?
  2. Un trabajador trata de comunicar la detección de un riesgo para la seguridad de los trabadores a su encargado y trata también de indicarle cómo evitar o minimizar el riesgo. El encargado, en ese proceso de comunicación, saluda al jefe de Planta, interrumpe al trabajador para dar una orden a otro operario, mira a uno y otro lado, con los brazos en jarra…y termina por decir…. – Si, si, en cuanto tenga un rato lo miro… -. ¿Qué mensaje está recibiendo ese trabajador? ¿Que la PRL es importante para su encargado? ¿Que la PRL es importante para la organización?
  3. Por último, imaginen a un trabajador que tiene un comportamiento inseguro durante la utilización de una máquina y elimina un dispositivo de seguridad. Sus compañeros y el propio encargado, lo miran pero no hacen ni dicen nada al respecto. ¿Qué mensaje recibe el trabajador? ¿Y el resto de trabajadores?

 

La PRL es también comunicación y si queremos que realmente tenga valor, si queremos crear una cultura de prevención, la comunicación en general y la comunicación en PRL en particular debe ocuparnos y preocuparnos.

Es cierto que es una cuestión compleja pero de abordaje posible y necesario. Tener una estrategia de comunicación nos ayudará a conseguir el objetivo que nos proponemos, esto es, crear Cultura Preventiva, y nos ayudará a que los trabajadores, directivos, mandos, proveedores, participen de él. Como en cualquier cuestión que se pretenda gestionar, deberá analizarse la situación de partida; ¿cómo es la comunicación en la empresa?, ¿en qué soportes se realiza?, ¿qué canales utiliza?, ¿quién/quiénes comunican?, ¿cuándo se comunica?

Igual de importante es analizar el contexto social, económico, productivo, cultural…tanto interno como externo (cada vez más la sociedad tiene una menor tolerancia a los daños a la salud de los trabajadores). Al final de este artículo encontrarán algunas referencias bibliográficas que sin duda serán de gran ayuda a la hora de establecer una estrategia de comunicación eficaz en PRL, pero a mi entender y de forma muy resumida la comunicación en PRL tiene que ser proactiva y participativa, oportuna, proporcionada (exceso de comunicación o defecto de ella puede tener efectos muy negativos en la cultura preventiva), asertiva y que practique la escucha activa.

No me gustaría terminar este artículo sin destacar lo importante que resulta también que las personas trabajemos nuestras habilidades de comunicación. La comunicación, aún siendo casi innata en las personas, puede y debe desarrollarse, especialmente en los entornos laborales. La formación y competencia en esta materia debería ser una constante en las organizaciones que realmente quieran generar no sólo cultura preventiva sino cultura de empresa.

Ahora os propongo que hagáis un ejercicio de análisis. ¿Cómo es la comunicación en tu organización? ¿Y la comunicación en PRL?

Te animo a enriquecer este artículo con tus comentarios y si te ha parecido interesante, a que lo compartas en las redes sociales.

Algunas referencias bibliográficas de interés:

NTP 745: Nueva cultura de empresa y condiciones de trabajo. INSHT

NTP 829: Nueva cultura de empresa y condiciones de trabajo (II): factores de éxito del cambio. INSHT

NTP 947: Valores y condiciones de trabajo (I): identificación. INSHT

NTP 948: Valores y condiciones de trabajo (II): selección. INSHT

NTP 949: Valores y condiciones de trabajo (III): implementación. INSHT

Comunicar en la empresa. Del porqué al cómo. Federación Asturiana de Empresarios.

Manual de marketing y comunicación en seguridad y salud laboral. Foment del Treball Nacional