SOBRE EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN LABORAL EN ESPAÑA.

Manuel Velázquez Fernández. Jefe de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Bizkaia

El envejecimiento de la población es hoy en día un fenómeno generalizado en todos los países y continentes y que básicamente consiste en que las personas de más edad pasan a ocupar la proporción predominante de la sociedad. Son más los mayores que los jóvenes.

Por un lado, el envejecimiento es el producto de nuestra mayor expectativa de vida. Somos más longevos y vivimos más años y esto va en consonancia con los avances de la medicina, la articulación de sistemas sanitarios que llegan a toda la población y el cuidado de la higiene pública que se experimenta en cada país.

Y por otro lado, tenemos menos hijos. Esto es el resultado de múltiples factores culturales y económicos. Concebimos las relaciones familiares de otro modo, la reproducción ya no resulta tan esencial y los costes de mantenimiento de la vivienda y la educación se han incrementado. Esto tiene además otro efecto: la población en su conjunto va disminuyendo.

El problema social que plantea el envejecimiento va fundamentalmente referido a la sostenibilidad de sistema público de pensiones. Este deja de ser sostenible si la población que trabaja y contribuye al sistema se va reduciendo progresivamente y en cambio el número de las personas que se jubilan y reciben prestaciones del sistema va aumentando en proporciones mayores.

Las proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística apuntan a que en el año 2050 se duplicará la población jubilada y pasará del 18 al 38 por 100 de la población española, de 8 a 16 millones de personas.

A esto hay que añadir un problema particular de la evolución demográfica española como es el ritmo e intensidad al que está produciendo el envejecimiento. Después del gran número de nacimientos que ocurrieron durante las generaciones del llamado baby-boom (1957-1977) se produjo acto seguido un hundimiento en el número de nacimientos a partir de 1978. De este modo, la proporción más numerosa de trabajadores está ahora mismo en torno a los 54 años y cuando esta se jubile, cosa que tendrá lugar en torno al año 2024, se producirá una situación, que ahora parece poco creíble, de insuficiencia y escasez de mano de obra disponible en el mercado laboral español.

Esta predicción del INE es fiable en lo que se refiere a la evolución de la población que ahora mismo habita en España de modo permanente y estable pero no puede serlo en cuanto al número de población inmigrante ya que esta depende de factores que son previsibles tales como conflictos armados y otros eventos extraordinarios.

Aunque ahora mismo la crisis económica está eclipsando este problema, el escenario que puede ocurrir en el plazo de menos de diez años es la salida masiva de muchas personas del mercado de trabajo debido a la jubilación de las generaciones del baby-boom. La escasez de mano de obra de los trabajadores nacionales, que para entonces habrán sufrido de un largo período de desempleo estructural y precario en el que habrían perdido gran parte de sus conocimientos y preparación profesional. Se precisará entonces de trabajadores inmigrantes para completar el relevo de las personas que se jubilan ya que se producirá una escasez de mano de obra.

Enfrentarse al problema del aumento de personas jubiladas y el paralelo descenso de cotizantes solo puede hacerse mediante el aumento de los ingresos del sistema de seguridad social y/o la disminución de los gastos.

Este un problema global, que afecta a todos los países de la UE y en este sentido, el Consejo Europeo ya estableció a principios del presente siglo el objetivo de aumentar la población activa de trabajadores a partir de los 54 años, especialmente las mujeres trabajadoras, en todos los Estados Miembros y procurar que la edad de jubilación real se aproximase a la edad de jubilación establecida legalmente. Básicamente, se pretende que las personas abandonen el mercado de trabajo a la edad prefijada legalmente para la jubilación y no antes de ella como con mucha frecuencia sucede en todos los estados.

En algunos países, entre ellos España, entre las medidas que se han adoptado por los gobiernos se ha decidido ir más allá y se ha fijado la edad de jubilación más tarde, a los 67 años, al tiempo que se han endurecido las condiciones para poder acceder a la prejubilación antes de dicha edad.

En conclusión, a raíz de estas normas legales y a medida que se vayan aplicando paulatinamente en los próximos años como media tendremos que trabajar más años y como no se mejoren nuestras condiciones de trabajo es muy posible que muchos lleguen a la jubilación en mucho peor estado de salud y no puedan disfrutar de ella en las mismas condiciones que ahora.

A este respecto, hay que tener en cuenta que nuestra salud se deteriora con la edad, pero esto no significa que seamos menos aptos para trabajar. Hay oficios, generalmente los que exigen mayor esfuerzo físico, que no son compatibles con el estado de salud de las personas mayores, hay otros en los que la edad resulta indiferente e incluso otros en los que la edad es un factor favorable, ya que la experiencia profesional y vital determina una mejor ejecución del trabajo.